El Ovejero AlemánOvejeros Alemanes

La convivencia entre niños y perros

Por su naturaleza, los niños son los mejores amigos de los perros. Y éstos, además de ser sus compañeros de juego, son una pieza importante en su desarrollo (psicológico, de capacidades motoras y de conocimientos generales). Tener un perro en la infancia es una experiencia que nunca se olvida, para bien o para mal.

Este artículo está pensado para que los padres de familia comprendan la manera en que sus hijos pueden relacionarse con su perro, el momento y el contexto ideales, así como la manera de involucrar a los niños en los cuidados a otorgar a ese nuevo compañero.

 

LOS BENEFICIOS DE CRECER EN COMPAÑÍA DE UN PERRO

Cada día se realizan más estudios sobre la influencia positiva de tener un animal, especialmente un perro, durante la infancia. Estos antiquísimos compañeros del hombre otorgan a los niños no solamente un sentimiento de seguridad, también de amistad íntima, familiaridad y constancia en las relaciones. ¿Qué niño no duerme más tranquilo si su perro está echado a la entrada de su cuarto? ¿Qué perro no ha sido parte de las aventuras o sueños más emocionantes de su dueño? ¿Qué niño no ha querido festejar el cumpleaños de su amigo perruno como si fuese el suyo? ¿Qué perro rechaza a su pequeño propietario si trae malas calificaciones a la casa? Todos estos factores favorecen la autoestima de los niños.

Además, la presencia de un perro en la casa, involucra a los niños en juegos en los que tienen que interactuar físicamente con el animal, por ejemplo, lanzando pelotas o corriendo, favoreciendo así el desarrollo de algunas capacidades motoras, de atención sostenida y de coordinación.

Los animales representan también una herramienta para los padres a través de la cual pueden explicar a sus hijos algunos fenómenos de la vida como la reproducción, la relación de los animales y del hombre con el entorno y en su momento, la muerte. También se les puede ir desarrollando la noción del tiempo ya que se da al perro de comer a ciertas horas, se le pasea a otras, descansan a otras, etcétera.

ANTES QUE NADA, UN COMPAÑERO DE JUEGO

Es ya muy común escuchar que al ofrecer un perro a un niño, éste desarrolla un sentido de responsabilidad. Los padres de familia deben tener mucho cuidado con este concepto, ya que si bien los niños demuestran una curiosidad y un interés “innatos” hacia su perro, es principalmente porque ven en él un compañero de juego.

Un animal NO hace responsable a un niño. Pero los padres pueden sacar provecho de la presencia de un perro en la casa para ENSEÑAR a sus hijos que todo animal doméstico requiere de cuidados especiales para sobrevivir e incluso pueden involucrarlos, pero siempre tomando en cuenta su capacidad para tomar decisiones y de acuerdo a su edad. Según especialistas en el tema, es hasta los 10 años que un niño puede hacerse cargo regularmente de su animal de compañía.

EDUCACIÓN HUMANITARIA

Hasta aproximadamente los 6 años de edad, los niños “ven” a los perros como pares, es decir, como niños. Por eso es común encontrar a alguna niña tratando de meter a un cachorro dentro de una carreola o de vestirlo con los atuendos para las muñecas. Esta actitud es normal a esa edad y aquí, los padres deben ejercer un control durante esos juegos para evitar que el perro muerda a los niños, ¡o viceversa!

Es alrededor de los 7 años que los infantes hacen una diferencia entre ellos y sus animales. A esta edad se puede y debe empezar una educación humanitaria. En este punto, me refiero a enseñar a los niños a que los animales son seres vivos, con los que compartimos este mundo, y que por ende, merecen todo nuestro respeto y cuidados. Los padres deben diferenciar entre educación humanitaria hacia los animales y la “humanización” de éstos. Si bien los perros de circo siempre van a hacer reír a los niños, el mensaje que se les está dando al llevarlos a este tipo de “shows”, es que estamos en el derecho de vestirlos y obligarlos a realizar actos chuscos, para nuestra diversión!

LAS REGLAS ELEMENTALES DE CONVIVENCIA

Los padres deben enseñar a sus hijos a reconocer ciertos patrones de comportamiento de sus animales de compañía, sobre todo aquellos signos que indican que el perro está harto o enojado. Y la regla de oro es que los niños aprendan a no molestar al perro cuando está comiendo y cuando está descansando. Los niños que han crecido con perros, tienden a acercarse de manera muy natural a perros que no conocen, por lo que se les debe explicar que no todos los perros son como el suyo, y que se debe preguntar al dueño antes de acariciarlo, para evitar que ese perro lastime al niño.

Un Ovejero Alemán va a traer mucha alegría en la vida de un niño. Pero ¡OJO! UN PERRO NO SUBSTITUYE EL CARIÑO DE LOS PADRES.

 Textos:
Escrito por M.V.Z. Ana María Berruecos Vila

Bibliografía:

Montagner, H.:
L’enfant, l’animal et l’école.
Bayard Editions, AFIRAC, París, 1995.

Muller, C.:
L’enfance entre chiens et chats:
l’influence des animaux de compagnie sur le comportement des enfants.
Marabout, d. Robert laffont, París, 1993.

Les Dossiers ACPS:
L’enfant, l’animal et la famille.
ACPS et AFIRAC, París, Sept. 2000.

Imágenes:
hsfotografias.com.ar
Facebook ( Pastor Alemán ) (Olivo)

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